Obscenidad elevada a la enésima potencia, en la exposición del incorrecto Bruce LaBruce en La Fresh Gallery.
Del 16 de febrero al 4 de abril de 2012, el director de cine, escritor y
controvertido fotógrafo canadiense hará temblar los cimientos de la conservadora
sociedad madrileña, con su desfile de monjas despechugadas, gestos
orgiásticos y posturas que harían temblar hasta el último baldaquino.
Una selección de fotografías en las que Alaska, Mario Vaquerizo, Rossy de Palma, María Forqué, Luizo Vega, Silvia Prada, Xevi Muntané o Pablo Rivero,
ilustran lo grotesco, gentil, romántico o espiritual de estas
instantáneas y en las que la divinidad del sexo casi explícito, brilla
en la oscuridad.Una exposición que ya levanta sus primeras ampollas entre los fanáticos seguidores de una religión católica (su religión católica), poco tolerante, que ha tratado de coartar la libre expresión con un discurso de casposo fascismo franquista. Las protestas provenían del partido Alternativa Española (AES) que citados a las 19,30 del pasado viernes, pretendían ensombrecer un día que comenzó con el intento de atentado perpetrado contra La Fresh Gallery. Al mediodía, desconocidos arrojaban dos botellas de dos litros rellenas de pólvora, petardos y combustible sin especificar, que no consiguieron explotar una vez arrojadas en el interior.
Estas muestras de incultura, necedad, falsa doctrina y absoluto mal gusto, despiertan en mi un sentimiento de repulsa absoluta. Personas que emprenden una cruzada contra una supuesta "blasfemia", tomándose la ley por su mano y con un lenguaje plagado de insultos y antorchas incendiarias, merecen todo menos un interés mediático. ¿Qué pretenden, seguir adoctrinándonos con argumentos que huelen a naftalina y que seguramente alimentarían las sobremesas de la dictadura? No queridos, ahora las reglas han cambiado.
La cultura, una cultura sin expolios, una cultura sin tapujos y una cultura librepensante. Manifestantes o terroristas domésticos de esta índole son los que provocan la mala imagen de un país que a diferencia de otros, sigue exaltando motivos e ideas dictatoriales en su vomitiva cruzada contra todo ser que les contamine el aire que respiran. Menos mal que la galerista Topacio Fresh (con la ayuda del siempre afable Israel Cotes) pilota con gran entrega esta cofradía de la santa obscenidad. Una cofradía que ni tiembla ni se amilana ante esta panda de gamberros de cuarta, que en nombre de Dios creen ver al diablo en estas fotografías, mientras incitan a la violencia sin ton ni son. De traca.
Volviendo a Mr. LaBruce, 'Obscenity' y cosas que verdaderamente valen la pena, la muestra será además, el acicate de la próxima película del director canadiense, ‘Santo the Obscene’ que comenzará a rodar en nuestro país este año y que contará con algunas de las personalidades fotografiadas. Y que ahora tiemble Intereconomía, porque nos queda obscenidad para rato. Acongojados, alucinados y extasiados. Enhorabuena! Altamente recomendable.






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