Descubrimiento absoluto, el del arousano David del Río que me deja con ganas de conventirme en coleccionista de moda desde el minuto 1. Perteneciente a la 'Generación ESDEMGA' (alumnos y graduados de Estudos Superiores en Diseño Textil e Moda de Galicia, Universidade de Vigo), su bautismo sobre la pasarela de El Ego no ha podido ser más fructífera.
Del Río sorprende y sale por la puerta grande de un desfile que, inspirado en Manhattan Transfer y en el Gatsby de Fitzgerald, no hilvana y cose semipreciosa de más. Vestidos joya que no olvidan que también el hombre bailó los 'roaring twenties' y que camina a lo Gran Gatsby por la gran ciudad.
Una colección "muy actual", en palabras del arousano, que colorea en verde, rojo, naranja y morado las prendas "básicas" de nuestra temporada otoño/invierno que viene, mientras juega, en masculino, a que la sastrería clásica de toda la vida también puede conventirse en andrógina. "Trajes pensados para ser llevados por ellas, pero que una vez hechos..." se da cuenta que son "más innovadores en los hombres", según explica Del Río, y que buscan en la mezcla de sedas, paños, terciopelos, rayas diplomáticas, acabados brillantes, estampados florales, gruesas alfombras de lana y brocados con incrustaciones de jade, amatista, aventurina y perlas, su jugada maestra para un movimiento de ficha digno de los mejores maestros de la aguja.
Un desfile con el que volví a creer que la moda masculina tiene licencias más atrevidas que una simple pajarita o un bolso de fin de semana, que el abrigo joya (con forro en piel) no es propiedad privada de las féminas y a la que sólo por su apuesta teatral, rindo mis más humildes pleitesías.




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