Sólo han pasado 33 años desde que Meryl Streep recogiera su primer Oscar por la película 'Kramer vs. Kramer'. Un premio que encontraría pareja, tres años después, con su desgarrada interpretación en 'La decisión de Sophie'. Dicen que no hay dos sin tres, y es por ello que aquellos que ansiábamos ver a la Streep recogiendo su tercer Oscar, por primera vez en la televisión, al final vimos atendidas nuestras plegarias gracias a la Academia.
Enfudada en un vestido de Lanvin dorado, zapatos de Salvatore Ferragamo (los favoritos de la señora Thatcher) y con pendientes vintage de Fred Leighten, Streep recogía el premio eufórica, divertida pero un poco apesadumbrada al creer mejor candidata a Viola Davis, su amiga Viola, por la película 'The Help'.
"I really want to thank all my colleagues, all my friends. I look out here and see my friends, I look out here ans see my life before my eyes, my old friends, my new friends and really this is such a great honour but the thing that counts the most with me is the friendships and the love and the sheer joy we have shared making movies together", decía agradecida y emocionada (pero con muchas cosas que decir), una Streep de 62 primaveras, verdadera dama del Hollywood de toda la vida que se iba directita a por su trago de necesitado Möet Chandon.
Sin contar con ésto, la 84ª edición de los Academy Awards fue de todo menos rutilante. Atacada por los 'Goya groupies' que la acusaban de haber copiado la idea del escenario, antiguo cine/teatro de variedades, (callad, callad malditos!), la vuelta del chisposo (a ratos) Billy 'momia' Crystal, no consiguió apaciguar una ceremonia que daba a cámara somnolienta y que ni el 'Cirque du Soleil' con sus piruetas 'north by northwest', el desparpajo postizo de Emma Stone (de Giambattista Valli, calcado de uno de los vestidos-oscar de una Nicole Kidman que no se dejó caer por la gala), el humor de comedia de cuarta de las 'Bridesmaids' Rose Byrne y Melissa McCarthy, bebiendo tragos a la salud del mesías Scorsese o la pierna 'ortopédica' de Angelina Jolie que hacía justicia al dicho "quieres papo o me lo tapo?", no consiguieron levantar esta gala en dique seco.

Por lo demás, las quinielas previstas dieron en el clavo: 'The Artist', mejor película, Hazanavicius, mejor director, Dujardin, mejor actor, Octavia Spencer, mejor actríz secundaria y un Christopher Plummer, como mejor actor secundario, que con su 'You´re only two years older than me darling, where have you been all my life", refiriéndose a la estatuilla arrancó más de una risa de un patio de butacas con ganas de buenos discursos. Woody Allen, uno de los directores más olvidados por la Academia en cuanto a premios, que no nominaciones, por fín consiguió el Oscar al mejor guión original por 'Midnight in Paris'. Él como lleva haciendo durante su vida, prefirió tocar el saxo y 'pelillos a la mar'.


Parejas tan divertidas dando su Oscar de culo como Jennifer Lopez (de Zuhair Murad y acusada de haber hecho un 'Janet Jackson' que nadie vio) y Cameron Díaz (de Gucci), ladridos y aplausos, los del público que reía las gracias del perrito Uggie, parte de la troupe 'The Artist', sketches tan divertidos como el de Robert Downey Jr. y Gwyneth Paltrow (impecable de Tom Ford) y su "documental" 'The Presenter', un 'In Memoriam' (cantado por Esperanza Spalding) recordando a Liz Taylor, Whitney y Jane Russell, la media naranja de 'Little Rock' de Marilyn Monroe en 'Los caballeros las prefieren rubias', los agradecimientos a Billy Wilder de Hazanavicius y a Douglas Fairbanks de Dujardin, que no paró de darse arrumacos con George Clooney y Meryl Streep y apariciones en cámara del crooner Tony Bennett y Barbra Streisand y su 'I could dream there. I could become anything I want. I could be part of the film. I could dream about my own future", descubriendo sus sentimientos al ir al cine, supieron completar una gala que a ratos tostón hizo brillar por momentos el paseillo de comedidos gags 'made in Crystal'.


En cuanto a la moda sobre la roja, disfruté con el McQueen reconvertido de Chastain, el Vuitton de Michelle Williams, el Givenchy de Rooney Mara, el Atelier Versace de Jolie, el Zac Posen de Mr Nobbs, y el Vera Wang en esmeralda de Viola Davis.

¿Entre los hombres? Pese al interés de las revistas masculinas de moda por analizar el estilo de estos gabanes de etiqueta, haciéndonos ver que son diferentes cuando no hay variedad entre tanto 'monoestilo' de estrella de relumbrón, sólo salvar a los franceses Dujardin de Lanvin (Elbaz se apuntó el tanto con la pareja de actores principales) y Hazanavicius de gafapasta de etiqueta, que no quedaron muy atrás del moderno total look en terciopelo del Capitan Von Plummer.


Una gala, por tanto, que queda ya pendiente de archivar de entre las galas para olvidar y en la que como aquella noche del Titanic, sólo salvo a Viola Davis, a JLo, al estilo tomfordiano, a Mr. Plummer, al contramuslo de Jolie y a la siempre afable, glamurosa, ama de casa y dama del cine 'made in everywhere', Meryl Streep, que supo hacerse con aquella frase de Edith Head de que "el vestido debe ser lo suficientemente ajustado para demostrar que eres mujer y lo suficientemente despegado para demostrar que eres una dama" su esperado éxito. God save the Thatcher y Douglas Fairbanks, que estás en los cielos y que Dios te tenga en su gloria. The End



















































